Summerhill Institute

Summer Camp

Summerhill te invita a participar de la 6a. versión del Summer English Camp, el cual se realizará del 17 de junio al 5 de julio.

Horario = lunes a viernes de 8:00 a.m. a 3:00 p.m.

8:00 a.m. a 3:00 p.m.

Incluye refrigerio y almuerzo y 3 salidas pedagógicas

¡Que esperas para inscribirte!

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e-mail: coordinacionacademica@summerhillinstitute.com.co

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Eventos

Día de la Madre

Spellin Bee

NO PERMITAS QUE LOS NIÑOS SE ENREDEN EN LAS REDES

Una de las preocupaciones que llaman a pensar a la Institución educativa es el uso de las redes sociales, cada vez a más temprana edad.

Estudios serios de profesionales de la psicología han determinado que una edad un tanto coherente para iniciar el uso de las redes sociales circunda los 15 ó 16 años, aun así, observamos en nuestro medio que esta utilización aparece en niños de 6 ó 7 años, lo que resulta un despropósito, pues a más de generar serias dificultades en el ejercicio de las responsabilidades escolares, trae consigo riesgos inmedibles que quizás los padres no se han dado a la tarea de dimensionar.

Entregar a un niño o niña un aparato que le permita acceder a las redes sociales sin control de alguna naturaleza, es endosar a la Institución educativa una responsabilidad que no le corresponde y trasladar un riesgo y una responsabilidad inmedible a un niño o niña que tampoco puede asumir.

Sin lugar a dudas el esnobismo y la presión social sitúan al niño portador del aparato, en un rango aparente de superioridad frente a sus compañeritos, el que pronto reclamará a sus papás por ser el único que no cuenta con esta disfrazada necesidad lo que hará que fácilmente papás se enreden en las redes y cejen ante el clamor desesperado, sin tener en cuenta la vulnerabilidad a la que lo exponen frente a juegos mal intencionados, retos absurdos, conductas poco claras de percibir; que pueden desencadenar en afectaciones a nivel emocional en detrimento de su estabilidad personal, familiar, escolar y social.

Resulta poco comprensible ver a un niño de primaria con un aparato celular de última tecnología, con el uso de datos ilimitados, minutos ilimitados, destinando todo el tiempo del mundo para navegar en aguas inmedibles, en medio de mareas incontrolables, sin más defensa que la inocencia que clama a gritos la presencia real de un núcleo familiar que lo enamore de la felicidad del hogar.

A cambio, les quiero compartir una anécdota que viví en el colegio y que nos hará reflexionar en torno al valor de la vida familiar.

“Hace pocos días Samuel, un niño de aproximados cinco años que cursa Transición, narraba dentro de una dicha indescriptible, cómo había aprendido a encontrar tesoros y a seguir rutas, pues según él, bajo el atuendo de pirata, papá le había entregado un mapa que contenía una ruta dispuesta por toda la casa y un punto estratégico en donde encontraba   un gran tesoro, luego de sobrepasar toda una serie de pruebas que requerían un buen nivel de análisis e inferencia para llegar victorioso al final.

Con hechos tan sencillos y significativos, papá ha pasado a ser un gran héroe para nuestro pequeño el que jamás olvidará la hazaña que sirvió como pretexto para enseñar seguimiento de instrucciones, ubicación, pequeños conocimientos de cartografía, entre otros, a más de vivir momentos felices e inolvidables”.

Queridas familias, las invito a observar cuánto tiempo pasan sus hijos en las redes sociales, qué riesgos pueden correr al compartir información personal a través de esas redes, qué vocabulario utilizan al dialogar con pares a través de las redes sociales (netiqueta) entre otros.

Cordialmente,

Henry Cabra Camacho

Rector