NUESTRO PERFIL COMO LEGADO PARA LA VIDA

Existen dos virtudes fundamentales en el perfil del estudiante SUMMERHILLISTA, la fortaleza de espíritu y la sensibilidad humana, las que busca consolidar la Institución en cada uno de sus estudiantes.

Un espíritu fuerte se caracteriza por una apreciación realista, un juicio firme, una voluntad indeclinable, una persistencia tenaz y una responsabilidad suprema frente a los compromisos, por el contrario, la debilidad de espíritu se caracteriza por la dificultad para discernir entre los verdadero de lo falso, lo real de lo ficticio,  existe una enorme carencia de juicios propios, ante la imposibilidad de ellos para guiar la opinión, es más fácil seguirla, por ello, los medios de comunicación y las redes sociales se convierten en la verdad última y perecedera, el débil de espíritu, cree en temores mal infundados y falsos prejuicios y siente un inmenso miedo al cambio, pues nada más cómodo que permanecer como está.

La sensibilidad humana, se caracteriza por la capacidad para ver a todas las personas como seres humanos, imperfectos pero perfectibles, en igualdad de condiciones en razón a su raza, credo, sexo o creencias religiosas, la persona con sensibilidad humana, es bondadosa para comprender la condición humana y actuar conforme a ella respetando la dignidad y siendo objetiva e imparcial, por el contrario, no tener sensibilidad humana, es vivir cerca a las demás personas pero no convivir con ellas, ninguna deuda de amor los vincula al continente de la humanidad, es alcanzar la dádiva con la mano y no poner el corazón en ella.

La unión de estas dos virtudes, la fortaleza de espíritu y la sensibilidad humana, constituye una de las grandes necesidades del ser humano, formar jóvenes con solvencia moral y juicio firme a la hora de decidir, acompañado de una inmensa dosis de humanidad, es el anhelo de nuestra Institución como el mayor legado para la vida, sigamos enrumbando todo nuestro trabajo en casa y colegio a fortalecer el espíritu de nuestros jóvenes dentro de un ambiente de supremacía del valor del ser humano, de la dignidad, del respeto por la diferencia, que no haya tempestades por fuertes que parezcan que sean capaces de desviar el rumbo que hemos querido para ellos.

Henry Cabra Camacho

Rector