Apoyo al Aprendizaje

SEGUIMIENTO Y ACOMPAÑAMIENTO DE TAREAS, HERRAMIENTA PARA EL ÉXITO DE NUESTROS HIJOS

Todos los niños, niñas y jóvenes nacen con un gran poder “ser exitosos”, y para ello deben descubrir cómo alcanzar sus sueños y metas tanto a nivel académico como personal.  Por lo tanto, son los padres quienes tienen la responsabilidad de ayudar a que este proceso sea sólido, son ellos quienes fortalecen y guían indiscutiblemente este proceso.  Por lo anterior es de vital importancia resaltar que ser un ejemplo a seguir para los hijos se basa en ir enseñando con modelación, perseverancia y manteniendo constancia en el ejercicio de crear hábitos para afrontar las dinámicas, dificultades, curiosidades, obstáculos y éxitos que se presentan en su vida; sin importar su edad, es fundamental.  Ejercer control y brindar apoyo permanente es una de las necesidades que se deben asumir permanentemente, para que ellos se sientan respaldados sin desconocer que se les debe emitir espacios donde desarrollen procesos de autonomía, capacidad de decisión y habilidad de sobreponerse frente a las diferentes situaciones que se le puedan presentar, sean estas tanto positivas como negativas.

 

Ahora bien, si hablamos del proceso académico se mencionan las tareas escolares como elemento que equilibra el saber y el aprender, cabe resaltar entonces que estas son una fuente que permite la comprensión y además la práctica de lo que se ha aprendido.  Sin embargo, es importante no solo limitarse a las tareas o la información que el estudiante recibe en la clase, sino también llevar a cabo constantes repasos e incrementar las consultas que le permitan reforzar los conceptos vistos de forma autónoma e independiente, aclarar dudas y formular preguntas que puedan ser resueltas en clase y hacer que estas mismas sean fuente de un aprendizaje significativo.

Entonces: ¿Cómo podemos ayudar en nuestro papel de padres a supervisar las tareas de nuestros hijos?

  1. Es importante crear un ambiente en el hogar que promueva el aprendizaje y la elaboración de tareas, brindar un espacio cómodo y adecuado, establecer rutinas diarias con tiempos fijos para las tareas, consumo de alimentos y en general todas las actividades en donde participa la familia.

  2. Compartir y enseñar la idea a nuestros hijos que los conceptos y competencias que está desarrollando en su proceso formativo son base y una gran herramienta para su vida adulta.

  3. Limitar el tiempo que tienen nuestros hijos para ver televisión o hacer uso de aparatos tecnológicos, supervisar el manejo que se da a los mismos.

  1. Cuando su hijo le pida ayuda, no le demos la respuesta sino oriéntenos su proceso. Hacer la tarea por su hijo no le ayuda a comprender y aprovechar la información, ni le ayuda a tener confianza en sus propias capacidades.

  1. Es importante elogiar siempre a nuestros hijos frente a sus logros y resultados, también animarlos a la superación y a siempre poner de su parte para alcanzar las metas con éxito.

Por último, es importante señalar que el proceso formativo de nuestros hijos no solo depende de su desempeño académico o la elaboración de tareas, es también necesario que nuestros niños, niñas y jóvenes tomen conciencia acerca de la importancia de la apropiación de valores como la autonomía, responsabilidad, compromiso y también la felicidad como un aspecto fundamental en la vida escolar, que  les permita ver su proceso formativo no como una obligación sino como parte fundamental y base de su proyecto de vida, puesto que de ello depende su calidad de vida y el bienestar en general.

 

La comunicación como base de una buena relación

 

La comunicación es un proceso que está presente en todos los contextos del ser humano y que a través de los años ha tenido grandes cambios influenciados por los diferentes avances tecnológicos, económicos, ambientales y por supuesto de tipo social y familiar.

Cuando hablamos del contexto familiar y social podemos asegurar que los cambios que se han producido con relación a estos factores son muy grandes, por ejemplo en la familia, en generaciones anteriores veíamos familias bastante numerosas conformadas por mamá, papá y siete u ochos hijos, hoy día vemos familias muy diferentes, un ejemplo de esto son las familias monoparentales en donde papá o mamá son cabeza de hogar y la cantidad de hijos esta entre uno, dos o máximo tres por cada familia; estas características y los avances mencionados inicialmente han impulsado a las familias a cambiar  su manera de relacionarse y de comunicarse.

La familia, en conclusión puede definirse como una comunidad caracterizada por tener un grupo de relaciones que se dan entre sus miembros, es decir, puede ser considerada como el primer lugar donde aprendemos a comunicarnos y  la manera de hacerlo al interior de la misma, determinará la forma en que nos comunicaremos con los demás,  estas relaciones que se generan al interior de nuestra familia siempre se deben dar de manera positiva y sobre todo generarse en un ambiente de sana convivencia y comunicación asertiva.

Es por eso que como integrantes de nuestra familia debemos tomar conciencia del significado y la relevancia que tiene una comunicación asertiva, pero ¿Qué quiere decir comunicación asertiva?; cuando hacemos referencia a este tipo de comunicación es importante tener en cuenta que no solo se trata de transmitir un mensaje como nos han enseñado a lo largo del tiempo, cuando nos hacían referencia que la comunicación solo es un proceso en el que un emisor enviaba un mensaje y siempre se encontraba un receptor del otro lado atento al mismo; ahora hablamos de un proceso más completo y complejo en donde es importante conocer a la otra persona, sus características, valores, creencias, entre otros aspectos que hacen parte del contexto de ese emisor y que permite que exista una mayor empatía, comprensión del contexto del otro y por lo tanto una mejor comunicación; es por esta razón que aspectos como: escuchar siempre con atención, valorar la opinión del otro, no subestimar a lo demás, evitar crear prejuicios (Raza, edad, color, religión o puntos de vista), manejar un tono de voz y vocabulario adecuado y un lenguaje no verbal conforme a lo que se está diciendo, se convierten en elementos indispensables a la hora de comunicarnos asertivamente en cualquier contexto, especialmente si hablamos de un contexto familiar; también es importante evaluar, mejorar y poner en practica estos elementos, para así poder enseñar a nuestros hijos la importancia de comunicarnos de una manera adecuada y significativa.

Para poder llevar a cabo la comunicación asertiva al interior de nuestra familia con nuestros niños, niñas y jóvenes es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

 

 

Establecer un buen contacto visual  
Adoptar una postura corporal relajada.  
Emplear un tono de voz claro y adecuado.  
Utilizar vocabulario asertivo “yo pienso”, “yo creo”, es decir, hablar en primera persona.  
No interrumpir; reconoce el momento adecuado para intervenir.
Demostrar interés. ¿Qué piensas tú? ¿Qué ves?
Retroalimentar si el mensaje que entendió la otra persona era el que yo quería transmitir.
Utilizar un lenguaje claro y un vocabulario de acuerdo al contexto, edad y características de la otra persona.  

 

Recuerda y ten presente: “no molesta lo que dices sino el cómo lo dices”, empieza trabajar en generar una comunicación asertiva y notarás los cambios.

 

Elaborado por:  Psic. Camila Garzón Gamboa