Dirección General / Rectoría

LA FELICIDAD Y EL TRASEGAR DE LA VIDA

Uno de los grandes empeños de padres y maestros debe ser la búsqueda de una vida sana y feliz que sirva como ejemplo a los niños, niñas y jóvenes que a diario estamos educando y transmitiendo un mensaje edificante y esperanzador.

A propósito de ello, quiero compartir un hermoso cuento del Chileno Jorge Bucay quien ilustra en forma maravillosa cómo la verdadera vida debe estar llena de momentos felices.

Cuenta Bucay que un hombre, a quien él llama el Buscador, salió en busca de la ciudad de Kamir, caminó por un largo trecho y antes de llegar a ella, divisó un lugar llamativo parecido a un cementerio, entró y cuál sería su asombro al contemplar que la mayoría de las lápidas daban a entender que quien estaba allí sepultado había vivido un corto tiempo, vale decir, ocho años y unos meses u once años y unos días, esto le hizo pensar que era un cementerio de niños quizá, lo que le hizo sentir bastante acongojado y lo obligó sentarse a meditar, en ese momento apareció el sepulturero, quien le preguntó lo qué le acontecía, el Buscador, le manifestó su pesar y le preguntó por qué quienes estaban sepultados habían vivido tan corto tiempo, el hombre se sentó al lado y le explicó: es nuestra costumbre que cuando un niño o niña cumple quince años, le regalamos una libreta y un esfero y le enseñamos que allí debe escribir por el resto de la vida, del lado izquierdo, los eventos que lo hayan hecho feliz y del lado derecho el tiempo que duró cada evento, ejemplo, fue a un paseo y cuánto duró, cuando esa persona muere, tomamos la libreta y sumamos todos los tiempos de felicidad, el resultado es en verdad el tiempo que realmente vivió.

Con este cuento, quiero exhortar a los padres de familia sobre el papel de la felicidad en nuestros niños y niñas y el compromiso que ustedes y nosotros tenemos para enseñar a nuestros estudiantes, sus hijos, en torno a la búsqueda constante de la felicidad y el manejo asertivo de la dificultad como oportunidad de crecimiento.

HENRY CABRA CAMACHO

RECTOR